1. El Yoga mejora el estado de ánimo.
Para cualquier mujer es bueno, pero sobre todo si es madre primeriza. El embarazo está lleno de dudas, tensiones y dolores que no había tenido antes.

2. Aprender a respirar y fortalecer la musculatura ayudan a aliviar dolores.
Mantenerse en buena forma puede ayudar a conseguir un parto menos traumático. Practicar Yoga es beneficioso tanto emocional, como física y mentalmente. Se busca el equilibrio interior para encontrar tranquilidad.
Con la práctica de Yoga, corporalmente se ejercita la respiración y los músculos (tonificando los músculos de las caderas y la zona pelvica). El Yoga ayuda a aliviar los dolores de la columna causados por el crecimiento del vientre. Muchos de los ejercicios son muy similares de las clases pre-parto, y pueden ayudar durante el parto.
3. Una posición (asana), un beneficio.
La posición de loto (BaddhaKonasana).
Se trata de una postura preparatoria para la sesión de Yog. Esta posición ayuda a relajar y descansar la parte inferior de la espalda.
Consiste en sentarse con las piernas cruzadas, la espalda recta y las manos apoyadas sobre las rodillas.

La posición del águila (Garusasana Arms). Consiste en estar sentada de rodillas, con los brazos cruzados por delante de manera que el brazo izquierdo esté por encima del derecho. Manteniendo las palmas juntas, se levantan los codos y se estiran los dedos hacia el techo.
Esta postura mejora la concentración y el sentido del equilibrio, y ayuda a calmar la ciática o dolor de espalda.
Viparita Karani. Se trata de tumbarse en el suelo con la cadera lo más pegada posible a una pared, se estiran las piernas hacia arriba. Se deben mantener un poco separadas.
Se trata de una posición con poderosos efectos sobre la circulación y la presión sanguínea, durante la gestación hay que ser precavidas al realizarla, pues estar con la barriga hacia arriba puede resultar algo incómodo.

La posición del gato. A cuatro patas, inspira mientras se lleva la barbilla hacia el pecho, encorvando la espalda en forma de U, y exhala arqueando la espalda mientras se sube la cabeza hacia el cielo. Esta asana actúa liberando la columna vertebral del peso, la presión y relajando la espalda.
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